miércoles, 17 de julio de 2019

Lo que no me mata me hace más fuerte

¡Buenos días rockers!

Hoy os traigo un extracto de Carmen Posadas para XL Semanal que habla sobre la timidez y que me ha parecido interesante a la par que instructivo.

¿Qué tienen en común Barack Obama, Alfred Hitchcock, Madame Curie, Marilyn Monroe, Friedrich Nietzsche, Lady Gaga, Mark Zuckerberg y Charles Darwin?

Además del éxito planetario de cada uno en su esfera, todos eran o son incurablemente tímidos. Y el adverbio lo uso con toda deliberación porque la timidez es una "enfermedad" crónica, nunca se cura del todo, solo se aprenden trucos para que no se note demasiado. Para algunos, como Lady Gaga, el truco consiste en actuar o sobreactuar. ¿Quién podría pensar que una persona que apareció en público con un vestido confeccionado con filetes de ternera es tímida? Pues lo es, y mucho. De hecho, fue precisamente ese defectos -junto con su voz celestial- el que la llevó a convertirse en la estrella que es ahora.

Recuerdo que hace unos años me tocó moderar una mesa en la que estaba, entre otros, Lina Morgan. Después de sudar tinta china durante cincuenta largos minutos para lograr que me hablara de su carrera y sin conseguir de ella más que un penoso rosario de monosílabos, le pregunté, exhausta: "¿Pero qué te pasa, por qué estás muda?". "Porque lo soy", me contestó. "La Lina que todos conocen es la persona en la que me convierto cuando represento un papel. La verdadera es esta que ves, y habla poquísimo".

Miedo, fobia social, introspección, pasividad, antipatía incluso... He aquí los efectos secundarios de esta maldita enfermedad crónica nuestra. Y, sin embargo, tan indeseable rasgo de carácter puede convertirse en el mejor pasaporte a lo que uno desea alcanzar. Porque, ¿quién sino un tímido, un "pringao", un chico que no ligaba ni con una escoba, podía inventar Facebook?

¿Y quién sino una introvertida inmigrante que con muchas dificultades consiguió estudiar Física y Química perseveraría calladamente y contra todas las dificultades en su labor hasta convertirse en la única persona en la historia ganadora de dos premios Nobel? ¿Sabías, por ejemplo, que Barack Obama en la universidad aburría hasta a las ovejas con sus discursos? ¿Y que Marilyn en sus comienzos se dedicaba a tocar el piano en las fiestas porque le aterraba socializar? Fue precisamente el afán por superar su falta de destrezas sociales lo que llevó a ambos a convertirse en lo que más tarde fueron.

Al igual que cada persona tiene los defectos de sus virtudes también todos tenemos las virtudes de nuestros defectos, y luchar contra la timidez se convierte en la mejor arma de todos aquellos que la padecen.  Nietzsche, un tímido patológico que se escondía tras un enorme bigote tan tupido como grotesco, lo explicaba con una de sus frases más famosas: "lo que no me mata, me hace más fuerte".

Darwin, por su parte, y como no podía ser de otro modo, le dio al asunto una interpretación antropológica. Según él, la timidez es un rasgo prehistórico que contribuye a la supervivencia de las especies. Los extrovertidos consiguen mejores presas y parejas, pero los introvertidos, al evitar enfrentamientos, sobreviven más.

Según los neurólogos, los tímidos tienen algunas áreas de sus cerebros que son diferentes. Por eso tienden a preferir la tranquilidad, la introspección, saben escuchar, tienen un pensamiento más analítico, se fijan más en los detalles. De ahí que personas reflexivas e inquisitivas como Kant o Einstein lo fueran, eso por no mencionar a todo un batallón de creadores, pintores, escritores, poetas...

Pero no todo va a ser color de rosa. A los tímidos todo les cuesta el doble. Una vez le preguntaron a Katharine Hepburn por qué no asistiría al homenaje que le preparaba la ciudad de Nueva York para su noventa cumpleaños. "Les agradezco muchísimo -respondió-, pero me cuesta un esfuerzo terrible ser todo lo ingeniosa, inteligente y sensacional que ustedes creen que soy y a mi edad no me compensa".

AU REVOIR!!

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